Como es de entero
conocimiento por todos, actualmente estamos viviendo uno de los momentos más
difíciles que cualquier persona que esté viva ahora mismo haya tenido que
afrontar. La última gran pandemia, la influenza, por allá en el año 1918 (hace más
de 100 años) que dejo un saldo de entre 20 y 50 millones de personas fallecidas
y que además afecto a 500 millones de personas, para esa época un tercio de la
población mundial, fue lo último que se vio parecido al virus que nos afecta actualmente.
Las estimaciones,
lastimosamente no son alentadoras y gracias a la irresponsabilidad de alguna
personas podemos pensar que se van a cumplir y quizá hasta sobrepasarse. Tener
como ejemplo a Italia o España y aun así no lograr tomar conciencia sobre la
gravedad de la situación y la responsabilidad que tenemos sobre la reducción de
la velocidad de propagación nos muestra lo indiferentes, irresponsables, faltos
de solidaridad que podemos llegar a ser. Lograr tener una
"controlada" propagación del virus es de vital importancia para
cuidar el sistema de salud que tenemos en el país y así conseguir que no
colapse ante la cantidad de contagiados que tengamos en las próximas semanas,
si es que no se vuelven meses.
Estamos frente a una crisis
de nivel global y es hora de mostrar nuestra humanidad. 702 contagiados es la
cifra actual al momento en el que escribo esto y saber que no es ni siquiera el
pico máximo estimado de contagiados es preocupante. Como colombianos, como
hijos, nietos, padres tenemos que saber que nuestro bienestar y el de los que
más queremos realmente está en nuestras manos. No es fácil estar ante una
situación de estas y es normal buscar culpas en el otro pero no sin antes
habernos mirado nosotros mismos y saber que la responsabilidad que cada uno de
nosotros tiene es gigantesca.
Es un momento de cambio,
pero en nosotros está el lograr sacar de este cambio elementos positivos.
Estamos frente a un antes y un después de la forma en la que vivimos. Dar pasos
hacia lo virtual es algo que se tenía que hacer mucho antes y esta crisis ha
forzado a que nos veamos en la necesidad de utilizar todas las herramientas que
tenemos a nuestro alcance. Podríamos ver todo esto como algo malo pero es
momento de ver más allá de lo superficial, no estamos en el siglo pasado, los
avances que hay hoy son sumamente útiles y es momento de sacarles provecho pero
también ver que se puede hacer más, que las prioridades a futuro son otras y
que debemos hacer un cambio total a nuestras prioridades porque ya vimos como dejar
a un lado la ciencia y subir a un altar la guerra nos está pasando factura, y
bastante costosa.
Es extraño sentir que
nuestra sociedad, la que se creía supremamente fuerte, la invencible, está
tambaleando por un virus microscópico. Esta experiencia nos tiene que dejar
mucho aprendizaje y cambiar nuestra forma de ver las cosas. Darnos cuenta que
podemos vivir sin aviones pero no sin árboles, que podemos vivir sin
futbolistas pero no sin médicos, enfermeros, bomberos, policías. Cambiar
nuestro escalafón de prioridades es quizá la lección más importante que tenemos
que tomar. Tener $490.000 MILLONES de pesos presupuestados para el ESMAD el año
inmediatamente anterior pero solo $33.000 millones para el INS es no solo
absurdo sino una muestra de las incoherencias que se hacen allá arriba. Y ojo,
que esto es una situación que compartimos con muchísimos países alrededor del
mundo. Países denominados "del primer mundo" que le dan más valor a
la guerra que al desarrollo de la ciencia es una situación increíble. Estamos
preparados para destruir países con un botón pero cuando tenemos en frente un
virus microscópico no tenemos ni la menor idea de cómo pararlo; tenemos misiles
antiaéreos pero ni un control efectivo para contrarrestar una pandemia, tenemos
ejércitos preparadísimos pero científicos sin recursos para desarrollar sus
trabajos, bases militares con millones y millones de inversión pero las
universidades abandonadas por el gobierno.
Es importante crear una
nueva cultura en todos. Nosotros, los civiles generar hábitos más sanos, ser
más conscientes sobre nuestros actos, lograr ser más solidarios, ser mejores
personas básicamente y nuestros dirigentes, esos a los que les dimos nuestra
confianza que empiecen a hacer las cosas bien, es momento de que nos retribuyan
todo lo que les hemos dado, no están ahí de gratis.
Tomemos estos momentos para
reflexionar y dar un pequeño cambio a todo, porque la verdad es que lo
necesitamos. Pasará y retomaremos la alegría que nos caracteriza ya que por
estos días está algo perdida. Mi papá siempre me dice "Sácale el lado
positivo a las cosas" y aunque antes me costaba y cuestionaba como él
podía verle el lado positivo a cosas que para mí eran fatales hoy en día he
logrado aplicarla en mi vida y en momentos como este es de gran ayuda. Todos
deberíamos aplicarlo en nuestras vidas y así lograr ver que estamos en la
capacidad de sacarle ventaja a cualquier problema.
Martin Cuellar R.